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El Prat frena la apertura de hoteles: un año sin nuevas licencias para proteger la vivienda

El Prat de Llobregat suspende durante un año las licencias de nuevos hoteles y apartamentos turísticos en el centro, Cal Saio y Anselm Clavé, donde hay seis proyectos en tramitación. El municipio estrena además tasa turística municipal.

Publicado el 12 de octubre de 2026

El Prat de Llobregat ha decidido pisar el freno. El pleno municipal aprobó el 23 de septiembre de 2026 una suspensión de un año en la tramitación de planes urbanísticos y licencias para nuevos hoteles, pensiones, apartahoteles y alojamientos de uso turístico en el casco urbano de la ciudad. La medida llega después de que el Ayuntamiento detectara un incremento repentino de solicitudes, y no es un caso aislado: se suma a las limitaciones ya aprobadas en Barcelona y en L'Hospitalet de Llobregat.

El municipio, gobernado por Alba Bou, se convierte así en la última pieza de un corredor metropolitano que empieza a mirar con recelo el crecimiento del alojamiento turístico y su impacto sobre el suelo residencial.

Qué ha aprobado exactamente el pleno

La moratoria tiene una duración de un año y afecta al suelo urbano del núcleo antiguo y a los ámbitos de Cal Saio y la avenida Anselm Clavé. Quedan fuera varios polígonos industriales periféricos y sectores de futuro desarrollo urbanístico. Tampoco se ven afectadas las solicitudes de licencia presentadas antes de la publicación oficial del acuerdo.

El concejal de gobierno Rafael Duarte explicó en la sesión plenaria que, una vez transcurrido el año, la suspensión se levantará o se aprobará un plan que determine dónde se podrán instalar nuevos hoteles y qué zonas quedan descartadas. El objetivo declarado es disponer de un periodo de estudio para analizar cómo la proliferación de hoteles y alojamientos turísticos puede afectar a la vivienda habitual y permanente de los vecinos y a la propia configuración de los barrios.

Seis hoteles en cartera y un 50% más de plazas

El consistorio tiene actualmente en tramitación seis expedientes para abrir nuevos hoteles: cuatro en la zona del centro y dos en el ámbito industrial de Cal Saio. Si todos prosperaran, sumados a las tres licencias tramitadas entre 2018 y 2024, el número de establecimientos hoteleros del municipio aumentaría aproximadamente un 50%.

La moratoria no paraliza lo ya autorizado. Sobre la mesa siguen dos hoteles previstos, otros cuatro que ya obtuvieron licencia y un edificio de apartamentos turísticos en marcha.

El efecto metropolitano

El Prat se suma a una tendencia que se extiende por el área metropolitana de Barcelona. La capital suspendió licencias hoteleras y L'Hospitalet aprobó sus propias limitaciones, mientras el entorno de la Fira Gran Via concentra una decena de nuevos proyectos que buscan captar al visitante de congresos y ferias.

Cuando un municipio cierra la puerta, la presión se desplaza al vecino. Es el argumento que manejan los ayuntamientos que piden una regulación coordinada en lugar de una sucesión de moratorias locales que solo trasladen el problema unos kilómetros más allá.

Y una nueva tasa turística municipal

El Ayuntamiento ha empezado a recaudar desde el 1 de octubre de 2026 un recargo municipal sobre la tasa turística. Los ingresos derivados de este impuesto se destinarán a aumentar los recursos disponibles para mejorar los servicios y los equipamientos públicos de la ciudad.

Qué significa para el viajero

  • Viajar ahora no cambia: los hoteles con licencia y los que ya están en construcción siguen adelante, y las reservas en los establecimientos existentes no se ven afectadas.
  • La oferta nueva tardará más: si buscas alojamiento nuevo en el corredor del aeropuerto y la Fira, es probable que los proyectos anunciados se retrasen o se rediseñen.
  • Precios: menos aperturas en el centro significa menos competencia a corto plazo, aunque el efecto sobre las tarifas dependerá de cómo evolucione la demanda de congresos y ferias.
  • Alternativas: el área metropolitana sigue teniendo margen en alojamiento reglado fuera de los núcleos más tensionados, sobre todo en municipios con estación de tren y buena conexión con Barcelona.
Una moratoria no crea vivienda por sí sola, pero obliga a decidir qué ciudad se quiere antes de que la decidan los expedientes que llegan a la ventanilla.

Lo que ocurra en ese año de estudio será la prueba real. Si el resultado es un plan claro sobre dónde sí y dónde no, la suspensión habrá servido. Si se convierte en una prórroga indefinida, el aviso será para el viajero y para el inversor: en el área metropolitana de Barcelona, el crecimiento hotelero ya no se da por descontado.