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Ryanair suprime cinco rutas con España desde Bélgica para el invierno 2026-2027
Madrid, Barcelona, Málaga y Valencia pierden el vuelo directo de Ryanair con Bruselas-Zaventem, y Asturias el de Charleroi, desde el fin de semana del 24 de octubre. La aerolínea culpa al impuesto belga, que se triplica en enero.
Publicado el 20 de octubre de 2026
Ryanair anunció este martes la supresión de cinco rutas entre Bélgica y España para la temporada de invierno 2026-2027. La decisión se enmarca en un recorte más amplio de una veintena de conexiones y 1,1 millones de asientos desde los dos aeropuertos belgas, que la compañía atribuye a la subida del impuesto sobre los billetes aprobada por el Gobierno federal. Los vuelos desaparecen del programa a partir del fin de semana del 24 y 25 de octubre, justo cuando arranca la temporada de invierno.
Para el viajero español el efecto es concreto: cuatro mercados de peso se quedan sin vuelo directo de bajo coste con Bruselas, y Asturias pierde su enlace con Charleroi.
Las cinco rutas afectadas
- Bruselas-Zaventem - Madrid: sin vuelo de Ryanair en invierno.
- Bruselas-Zaventem - Barcelona: sin vuelo de Ryanair en invierno.
- Bruselas-Zaventem - Málaga: sin vuelo de Ryanair en invierno.
- Bruselas-Zaventem - Valencia: sin vuelo de Ryanair en invierno.
- Bruselas-Charleroi - Asturias (Oviedo): desaparece de la programación de Charleroi.
El aeropuerto internacional belga solo mantendrá operativa la ruta con Dublín dentro del programa de invierno de la aerolínea irlandesa. En Charleroi, el segundo aeropuerto del país y a unos 50 kilómetros al sur de la capital, Ryanair conserva trece aviones pero retira el Oviedo, además de Dubrovnik, Nimes y otras conexiones europeas.
El motivo: un impuesto que pasa de 2 a 7 euros
La compañía cifra el problema en la fiscalidad. El impuesto belga sobre los billetes de avión subirá de 2 euros, en vigor desde enero de 2025, a 7 euros en enero de 2027, un incremento del 250%. Ryanair sostiene que esa subida resta competitividad a los aeropuertos belgas frente a los de países vecinos y que por eso traslada capacidad.
En números globales, el recorte supone 1,1 millones de asientos menos en Bélgica y el traslado de seis aviones a otros mercados europeos con menor carga fiscal, una inversión que la aerolínea valora en unos 600 millones de dólares. El consejero delegado, Michael O'Leary, ha advertido además de que el ajuste no se queda aquí: si no se frena la subida, la compañía seguirá recortando hasta los dos millones de asientos menos de cara al verano.
Qué alternativas quedan
Las rutas no desaparecen por decreto, pero el hueco no se cubre solo. Cuando se cubre, suele ser con otras compañías, con menos frecuencias y con tarifas distintas a las que ofrecía la low cost. Para quien viaja entre Bélgica y España este invierno, las opciones pasan por:
- Buscar otras aerolíneas en la misma ruta: Bruselas-Madrid y Bruselas-Barcelona mantienen conexiones con operadores tradicionales, con horarios y precios diferentes.
- Cambiar de aeropuerto: Charleroi sigue operando otras rutas españolas, y los aeropuertos de países vecinos (Países Bajos, Francia, Alemania) están a un tren o un coche de distancia razonable para quien viva cerca de la frontera.
- Combinar tren y avión: para Asturias, la conexión vía Madrid o Barcelona con otra compañía sigue siendo la vía más práctica desde Bélgica.
- Adelantar la reserva: en rutas con menos oferta, los precios suben antes. Si el viaje es seguro, comprar cuanto antes reduce el riesgo.
Qué hacer si ya tienes un vuelo reservado
Las cancelaciones de rutas completas se comunican con antelación a los pasajeros afectados por correo electrónico. Si te toca, tienes derecho a elegir entre el reembolso íntegro del billete y la reubicación en otro vuelo, según la normativa europea de derechos del pasajero aéreo. Revisa la bandeja de entrada y también la carpeta de spam: los avisos de cambios de horario y cancelaciones son el primer correo que la gente pasa por alto.
Un aviso que va más allá de Bélgica
Lo que ocurre en Bruselas es un patrón que se repite en Europa: cuando un país sube las tasas aeroportuarias, la capacidad no se destruye, se muda. Los aviones de Ryanair que salen de Bélgica aterrizarán en otros mercados, y esos mercados serán los que ganen frecuencias y conectividad el próximo invierno. Para los destinos españoles que dependen del turismo belga, la cuenta es sencilla: menos vuelos directos significa menos llegadas fáciles, sobre todo en temporada baja, que es justo cuando el sector lleva años intentando desestacionalizar.
Para el viajero, la lección práctica es la de siempre, con más urgencia este año: comprobar la ruta antes de dar por hecha la conexión, tener un plan B y no dejar la reserva de invierno para el último momento.


